El Seguro a Todo Riesgo es aquel que incluye todas las coberturas ofrecidas en el seguro a Terceros y a Terceros Ampliado, además de una cobertura por “Daños Propios”, o sea, los daños producidos en nuestro propio vehículo ocasionados por nuestra culpa, sin que haya una tercera persona concreta. Esta garantía de Daños Propios puede llegar a cubrir desde daños menores en el coche como rascones o golpecitos, hasta supuestos más importantes, como los casos de siniestro total.
Y es que no todos los “A Todo Riesgo” son iguales. Cada compañía añade diferentes servicios para sus seguros “A Todo Riesgo”. Lo que sí es frecuente que cubra el seguro es la defensa en caso de multas, vehículo de sustitución, asistencia mecánica,… pero como hemos dicho, luego cada póliza puede tener garantías opcionales o excepciones a coberturas,… Por todo ello es importante conocer a la perfección el seguro que hemos contratado o que estamos a punto de contratar.

Y para ello es importantísimo leerse la letra pequeña de las pólizas, ya que en ellas hay muchísimas condiciones y excepciones que debemos tener presentes. Por ejemplo, podemos encontrarnos clausulas que dicen que sí aseguran en caso de robo pero no en caso de hurto. También es común que te aseguren a todo riesgo siempre y cuando estés dentro de la distancia predeterminada con respecto a tu residencia habitual. O que no cubran los daños por granizo o fuertes lluvias por ser una causa mayor. Y así diversas exclusiones más.
Por ello, cómo conclusión, diremos que el seguro a todo riesgo esconde diferentes entresijos que debemos conocer antes de contratar nada. Y hacemos hincapié en que lo importante es la cobertura que nos ofrezca el seguro.
|